Una ostra que es herida, se transforma en una perla.
La perla es el fruto del dolor.
Es el resultado de la entrada de una sustancia indeseable en el interior de la ostra. Puede ser un parásito o un grano de arena.
La ostra, en su interior, contiene unas células que producen nácar. Cuando penetra algo extraño las células empiezan a trabajar y la recubren con varias capas de nácar para proteger su cuerpo.
El resultado es que se va formando una bonita perla.
Una ostra que nunca es herida no produce perlas.
Una bella perla es como una herida cicatrizada.
Cuando nos sintamos heridos por las palabras de alguien sería bueno poder transformarlas. Poder transformar las heridas en perlas…
Cubre tus heridas con varias capas de AMOR.
Si cultivas resentimientos y dejas tus heridas abiertas será muy difícil que cicatricen.
Una sonrisa, una mirada, un gesto, un apretón de manos, un abrazo, pueden más que mil palabras. Esas son las capas de nácar para cubrir tus heridas.
J.A. Sha